Cambio de modelo en la industria musical, la autoproducción

El mundo de la música sufre especialmente el ataque de la piratería, la aparición de los nuevos soportes para escuchar canciones ha desembocado en un mayor índice de escuchar música sin pagar por descargársela. Es verdad que hay un porcentaje importante de población que está concienciado con la necesidad de pagar por ese trabajo, pero hay quien aprovecha internet y los medios que la red facilita para piratear la música y escucharla gratis.

Falta un grado de concienciación entre la población, hay que pagar el trabajo de los demás y es justo que un autor obtenga un beneficio por la venta de sus creaciones. Ahora bien, el debate por el precio también sería oportuno puesto que un IVA del 21% para la cultura es motivo de discusión. Se estarían planteando dos debates diferentes, en cualquier caso es indiscutible que cualquier autor tiene derecho a cobrar por su arte, intermediarios aparte.

Así las cosas la piratería ha sido la puntilla que ha dificultado a la industria discográfica que haya seguido creciendo, es más, lejos de crecer ve cómo sus números son cada vez menores. Según Promusicae el mercado musical español ha perdido entre 2001 y 2012 más de un 75% de sus ventas, aminorando el ritmo de caída en 2012 con respecto al año anterior hasta un 5%, pero manteniendo esa tendencia negativa mientras a nivel mundial parece que la situación ha pasado incluso al positivo.

Todo tiene consecuencias, y la caída de las ventas de música ha revertido negativamente en los propios artistas que ahora tienen más dificultades para encontrar productores de discos. En la industria musical los menos fuertes van cayendo y aparejado a este problema, internet ha servido de plataforma para el talento. La fórmula de la autoproducción está siendo el camino para los nuevos grupos que, a través de sus propios recursos, consiguen exponer en las plataformas digitales su trabajo.

Es difícil y ciertamente hay pocos fenómenos tipo Pablo Alborán: grabo mi video precariamente lo cuelgo en youtube y se convierte en un fenómeno de masas. De los miles de cantautores que puede haber en el país, tan solo uno ha conseguido llegar al estrellato.

La mayoría de nuevos talentos se quedan en el paso intermedio, el de buscar recursos propios para grabar un disco y moverlo de manera independiente. Sin la ayuda de radios musicales ni publicidad de la industria, sino mayoritariamente a través del boca a boca y los conciertos en directo. Si hay que ver algo positivo en esta crisis de la industria discográfica, es la vuelta a los orígenes. Los grupos están consiguiendo sobrevivir porque los usuarios de música quieren ver en directo a las bandas y pagan por ello, aunque también en este ámbito se están viendo cierres de pequeñas salas de conciertos que no pueden aguantar los costes de mantenimiento de los locales.

Es muy difícil contabilizar económicamente cuánto cuesta producir un disco, todo depende del camino que se vaya eligiendo, no es lo mismo alquilar un estudio que grabarlo en plan casero (si bien la calidad tampoco es la misma), no es lo mismo tocar con unos instrumentos amateur que de alta calidad profesional, no es lo mismo conseguir una distribuidora que contribuya a la venta que moverse de manera totalmente independiente. Existen múltiples factores que van a incrementar la inversión requerida para cumplir con el sueño de producir un disco, ahora bien, no es imposible. Hay quien se mantiene en la línea de la independencia y la autoproducción y gana dinero. El talento cuando tiene “duende”, prevalece.