Un presidente quiere adoptar 40 niños cuando termine su gobierno ¿De quién se trata?

Un presidente latinoamericano que ha sabido labrarse una alta popularidad y favorabilidad dentro de la opinión pública, no solo de su país sino también a nivel internacional, gracias a su sencillez, discurso, o sus medidas de vanguardia, es José Mujica. Precisamente, el primer mandatario de los uruguayos ha manifestado su interés de adoptar entre 30 y 40 niños y jóvenes de escasos recursos para enseñarles a trabajar la tierra.

El presidente Mujica declaró durante una cena benéfica: «Tengo la idea de agarrar 30 o 40 gurises (niños y jóvenes) pobres y llevarlos a vivir conmigo”. A un periodista de un medio local le comentó que este anhelo quiere hacerlo realidad una vez finalice su mandato. De este modo, aún le quedaría más de un año a Mujica para poder llevar a cabo su deseo, puesto que su periodo presidencial concluirá el 1 de marzo de 2015.

Ciertamente el presidente uruguayo, de pasado guerrillero, se ha caracterizado por su modesto estilo de vida. Mujica se abstuvo de habitar la Residencia Presidencial de Suárez y Reyes y prefirió su austera chacra (granja) a las afueras de Montevideo, propiedad de su esposa. Antes de ser presidente, José Mujica plantaba y vendía flores en ferias comunales como medio para ganarse la vida y todavía trabaja la tierra y en sus ratos libres conduce un tractor por sus campos. Se comenta además que utiliza como vehículo de transporte un Volkswagen Escarabajo modelo1987 y que la mayor parte de su salario lo destina a proyectos de lucha contra la pobreza, entre ellos el Plan Juntos, que él mismo diseñó para construir viviendas para familias de escasos recursos.

No es solo por este austero modo de vida que Mujica ha ganado gran popularidad; también sus discursos le han servido para ganar notoriedad y seguidores en las redes sociales. Fue lo sucedido con su reciente intervención en la Asamblea General de la ONU, en el que, con un tono poético, criticó la actual situación mundial y en especial al capitalismo salvaje: «Hemos sacrificado los viejos dioses inmateriales y ocupamos el templo con el dios mercado. Él nos organiza la economía, la política, los hábitos, la vida y hasta nos financia en cuotas y tarjetas la apariencia de felicidad». Miles de cibernautas compartieron sus palabras en sus perfiles de redes sociales.

«Necesitamos gobernarnos a nosotros mismos o sucumbiremos; sucumbiremos porque no somos capaces de estar a la altura de la civilización que en los hechos fuimos desarrollando. Éste es nuestro dilema». Fueron estas las palabras con las que concluyó aquel discurso.

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